Los famosos caprichos del fútbol celebraron una fiesta anoche en el
Manzanares. Abandonó el Atleti su fabuloso partido con el gesto torcido,
inquieto y Simeone señalando al árbitro. Y el Valencia, un alma en
pena, llegó al vestuario y, cuando se examinó las heridas, no pudo creer
la suerte que tenía: estaba vivo y eso ya era un milagro. Si el árbitro
escocés Thomson hubiera pitado el final de
ambas mitades un minuto antes, el 4-0 habría sido justo. Pero alargó una
jugada más en cada parte, dos córners, dos goles y un engañoso 4-2
final.
Porque al Valencia lo tiró al suelo Arda en el primer cuarto de hora y
ya nunca se levantó. Aunque el rendimiento global del equipo de Emery
es notable, cada poco tiempo tiene uno de estos partidos vacacionales
que explican el perpetuo estado de desconfianza de su afición.
Hablábamos de Arda, a veces más bonito que útil, pero decidido a ir
al grano esta vez. La banda Jordi Alba-Mathieu, habitual punto fuerte
che, se convirtió en una pista de despegue para el Atleti gracias al
turco, que llegaba a la línea de fondo como si allí hubiera un tesoro. Y
lo encontró. A la tercera, se fue de Alba, pero el balón acabó en
ventaja para Rami, que se confió de modo ridículo. Ni despejó ni tapó la
acometida de Arda, que llegó justo a tiempo para centrar atrás, donde
pasó lo habitual: Falcao, cabezazo, gol.
El tanto no cambió nada. El Atleti siguió atacando y Rami y Víctor
Ruiz, tropezando. Pero en pleno dominio se atisbaron los primeros
síntomas del problema que estaba por llegar. Cada balón parado colgado
al área de Courtois era un sobresalto. Rami, que es un peligro en ambas
áreas, avisó con un cabezazo fuera, y en el tercer minuto del descuento
peinó un córner para que Jonás remachara el empate. Lío. Porque Thomson
había marcado un minuto de añadido e iban tres. Y sobre todo porque el
córner llegó tras una falta clara de Rami sobre Courtois, que provocó su
despeje en semifallo.
El golpe había sido grande y el esfuerzo también, así que existían
dudas de cómo regresaría el Atleti del vestuario. Y volvió tocado, pero
por las musas (cursilada procedente, creo). En el 49', Miranda cabeceó
una falta sacada por Diego, mientras Rami, al decidir entre saltar o
romper el fuera de juego, elegía lo segundo. 2-1. Y en el 54', se
iluminó Adrián, que robó a Topal, se escapó de Víctor Ruiz como de un
niño y marcó cruzado. Gol de calidad y 3-1. Locura en el Calderón.
Y faltaba lo mejor. Dominio total, Diego crecido, varios avisos (una
doble parada de Alves a Adrián y Arda y un vuelo del portero a la
escuadra en una falta directa de Diego) y un golazo memorable de Falcao
en el 79'. Recibió en la derecha, se fue hacia el centro recortando a
Mathieu y Víctor Ruiz y, cuando parecía ya desequilibrado, soltó un
zurdazo increíble desde fuera del área que entró como un obús tras tocar
el larguero. El tipo es un fenómeno.
Sólo entonces frenó algo el Atleti, viendo rendido al rival. Pero los
caprichos y Thomson... De nuevo un descuento llamativo y, en el 94',
otro córner mal defendido y otro gol de cabeza, ahora de Ricardo Costa.
4-2 y la semifinal viva a Mestalla. La cuestión es si también revivirá
el Valencia. Ayer, fue un juguete en manos de un fabuloso Atleti.
Atlético de Madrid: Courtois; Juanfran, Miranda, Domínguez,
Filipe; Arda Turan (Tiago, m. 80), Gabi, Mario Suárez, Diego (Perea, m.
88); Adrián (Salvio, m. 90) y Falcao.
Valencia: Diego Alves; Ricardo Costa, Rami, Víctor Ruiz, Jordi
Alba (Piatti, m. 72); Mehmet Topal, Tino Costa; Feghouli (Canales, m.
72), Jonas (Aduriz, m. 79), Mathieu; y Soldado.
Goles: 1-0, m. 18: Falcao . 1-1,
m. 48: Jonas . 2-1, m.
49: Miranda. 3-1, m. 54:
Adrián. 4-1, m. 78: Falcao. 4-2, m. 94: Ricardo Costa.






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