El Athletic intenta recuperar la normalidad después del varapalo del
miércoles en Bucarest, donde el Atlético le dio una lección de la que
intenta aprender. "Nos reunimos en la habitación después del partido y
hablamos sobre lo que había pasado. Estamos un poco mejor anímicamente",
cuenta Fernando Llorente, uno de los que derramó lágrimas en el estadio
Nacional.
Llorente mandó un mensaje de ánimo. Posiblemente el Athletic se haya
quitado un peso de encima: "Dentro de 15 días el fútbol nos da una
oportunidad excelente para desquitarnos. Espero que esta vez salgamos
sin miedo, más tranquilos. No vamos a tener tanta presión, nadie da un
duro por nosotros en la final. Vamos a ver qué somos capaces de hacer".


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